Aquel lugar llamado Japón | Dragon Ash, Fact y Mad Capsule Market

Maremoto sónico desde el país del sol neurótico

Después de leer el artículo de los Doctores Jabato & Trans sobre Melt-banana y  recordar que también se publicó en su momento algo sobre los Maximum the hormone, me vino como un fulgurante subidón de endorfinas el nombre de The mad capsule markets. Pensé, primeramente, en realizar un concienzudo repaso al estudio que efectué de los mismos cuando se dejaron caer por mi consulta (a.k.a  reproductor mp3), pero acompañando a las epifanías de estos kamikazes de la demencia llegaban, casi a la vez, Dragon Ash y Fact.

Estableciendo un poco de orden entre tanto caos, los locuelos del mercadillo de capsulas encabezan su propia oleada de psicofármacos desde que cayera en sus manos el Neuromancer, libro de William Gibson.

Formados en los albores de la década de los 90, comenzaron como una formación punk  llamada Berrie. Su aspecto y música irían cambiando paulatinamente conforme se sumaban distintos estilos musicales a su kit de probetas particular, amén de ir en boga a los tiempos que corrían. Parece ser que en Japón el interés por la experimentación es algo connatural. Me centraré en la etapa en la que incorporan la ayuda nuevas tecnologías a su sonido, ya que se hallan en el mismo saco que Melt-banana en cuanto a repercusión y andanzas a principios de  los noventa.

Al punk se le unió metal y algo de hip-hop, lo cual terminó de consolidarse en 4 plugs, donde se abrazaron a la electrónica. A todas miras, el motivo o la influencia que provino de la incipiente escena de new metal de por aquel entonces fue el factor determinante en la evolución de su sonido. La base del grupo puede ser considerada como trio, ya que el ir y  venir de guitarristas ha sido algo corriente a lo largo de su carrera.

La mayúscula cantidad de distorsión y los efectos utilizados por el bajista a partir del mencionado 4 plugs añadió una gran seña de identidad a su sonido, haciéndolo más personal y distintivo. Digidogheadlock fue el disco donde la gestación de la criatura concluyó con un insano alumbramiento, el cual regalaba a la posteridad un atronador álbum de metal industrial con espasmódicos trallazos de la talla de Crash Pow y Systematic.

Osc-disc fue su espaldarazo definitivo para llevar su música a las masas de medio mundo y darse a conocer allende los agitados mares de Japón y el Fujiyama, al ritmo de Midi Surf o Step into yourself. Un grupo que a pesar de comulgar con distintos estilos y dar cancha a la mezcolanza de éstos, nunca dejó de lado sus raíces punk, manteniendo esa esencia en lo que respecta a una música llana y exenta de demasiados artificios.

Hace unos años decidieron darse un descanso y dedicarse a distintas actividades. Confío en que no sea un adiós permanente y decidan volver pronto. Auténticos gurús dela química, chamanes de estados alterados y brujos del yo, el superyó, el ello y lo otro.

Fly High, tema incluido en su penúltimo disco de estudio 010, ejemplifica magníficamente una muestra en la que convergen todas sus influencias de un modo sobresaliente.

Dragon Ash vienen a ratificar lo mencionado anteriormente sobre la experimentación y los japos. Ellos no atravesaron un momento de transición entre épocas, no diferenciaron su sonido por etapas, ni fueron cambiando a medida que una escena musical se abría paso desde el underground hasta alcanzar el mainstream.

Ellos simplemente lanzaban álbumes en los que tenía cabida básicamente todo lo que estuviera a su alcance. Cierto es que en casos excepcionales, como la influencia del flamenco y rumba (si, como leeis) fueron algo más tardías, pero desde sus inicios despuntaban como un acto multidisciplinar y de dispar enajenación  en lo que a música se refiere.

Abrieron la veda para el hip-hop en Japón, lo llevaron desde  acolchadas habitaciones individuales hasta grandes recintos con aforo máximo y puestos de vigilancia. En su segundo larga duración asientan sus influencias raperas y las correrías que claman su nombre comienzan a hacerse eco entre la población nipona.

Otra de las peculiaridades de los grupos japoneses, además de la mencionada avidez por el uso de la coctelera, es el empleo de la lengua de Shakespeare conforme medran en el ámbito musical. Existen grupos que cantan en ingles desde sus comienzos y otros, como es el caso, incluyendo también a los The mad capsule markets, lo incorporan, dosifican, inyectan y aumentan con cada lanzamiento.

Se acerca el nuevo milenio y en la institución de Dragon Ash ingresan y pululan pacientes con perfiles singulares. Drum and bass, tecno, remixes varios, soca y su pizca de influencia rumbera se suman a la causa.

Cosechando éxito y un reconocimiento inusitado, continúan publicando álbumes de gran repercusión, reventando charts y quemando las listas de Oricón.

Ikuzo, el bajista desde sus inicios, falleció el 21 de abril de este mismo año, dejando a la formación en jaque permanente.

Un grupo altamente recomendable, su música se disfruta y goza ampliamente, un fenómeno en el que cada álbum es como una pequeña odisea a lomos de un Tatsu bravío.

Diagnóstico express con mi tema favorito:

Cinco individuos con mascaras en un grupo no es novedad. Bueno, sería así si los cinco integrantes no fueran japoneses y no llevaran mascaras Noh. Con una peculiar imagen como carta de presentación es propio que respalden lo visible con algo sustancial en cuanto a lo musical.

Grupo post-hardcore con ramalazos de punk poppie o viceversa, Fact enarbolan la bandera hardcoreta y alternativa desde levante (ole) junto a varios coetáneos.  Dando el pistoletazo de salida con varios ep’s, el reconocimiento les llegaría con su primer álbum, el homónimo Fact, un cañonazo de guitarras candentes y maniaco frenetismo donde incluso se marcan un cover del Merry Christmas, Mr. Lawrence del bueno de Ryuichi Sakamoto, del cual servidor es devoto seguidor.

Alternando entre voces “limpias”, graznidos guturales y añadiendo coros como la guinda en el apartado vocal, entrelazan momentos de salvaje distorsión guitarrera con pasajes mas calmados y poperos, alegres y desenfadados.

Con este primer álbum hicieron el petate, pillaron sus mascaras y haciendo todo el acopio de locura posible, se largaron a hacer las américas en un intenso y largo tour que se fue al garete por un accidente automovilístico. Repetirían jugada no ciñéndose solo al continente americano, abarcando también el Reino Unido y recalando en varias ciudades europeas.

Variaron un tanto su primeriza concepción musical en su siguiente intentona, In the blink of an eye, volcándose más hacia el rollo alternativo y perdiendo algo de frescura en consecuencia.

Con Burundanga, su último disco, vuelven por sus fueros y de que manera. Un señor discazo, guitarras afiladas y potentes, estribillos que se te adhieren a la quijotera cual maniaco homicida y una vitalidad que se contagia. Echando un vistazo y en retrospectiva, no hay grupo japonés al que siga que haya sacado un mal disco. Estos tres, en especial, son brutales de necesidad, aunque me dejo a otras grandes como Rip Slyme u Oblivion Dust.

Archivo el expediente con mi tema favorito de Fact, solo editado en un recopilatorio:

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Author: Dr. Callejón

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