El Sombrero del Abuelo | Flamencos macarreros divirtiéndose con la electrónica

Peligrosas abducciones de rock social y patalogías asaltamentes

Sospechoso artilugio musicopático nos preocupa por su encendida autenticidad y nos obliga a reducir a sus autores con correas de intimidación en una de las peores celdas del Musiquiátrico por superpoblación y agresividad: la celda de los macarras que pretenden fusiones inverosímiles de flamenco y rock, de krautrock y rave, de juerga  y compromiso político-social.

El proyectil envenenado y contagioso en cuestión es el nuevo y segundo trabajo de El Sombrero del Abuelo, titulado ‘DANGEROUS: peligro de abducción’. No es una creación excesivamente reciente, su fecha de publicación corresponde al año 2011. Sin embargo, su verdadero peligro radica en la fuerza y la verdad que irradia día tras día, o mejor dicho, noche tras noche, en cada concierto, colándose su cianuro sonoro por alcantarillas y cañerías de barrios y calles sin posibilidad de detección ninguna, llegando a ser masivamente inhalado, bebido y oído por, cada vez más, inocentes criaturillas musicoactivas. Intentamos establecer cuanto antes una zona delimitada de aislamiento, no prometemos nada.

El Sombrero del Abuelo es una banda de bandarras, una trifulca de soñadores tarados apostando a ver quién da más, a ver quién aporta y aprende más de los demás bandarras (advertimos de antemano que Bandarra fue un poeta del siglo XVI, considerado un profeta moderno que manejaba a la perfección versos de encendido mesianismo). Viven en la constante interacción de músicos entre sí, participando de interminables colaboraciones entre grupos y bandas de idénticas inquietudes y psicosis sonoras. Así resulta que El Sombrero del Abuelo comenzó a gestarse en 2002 con Raúl Del Amo (letras, guitarras y voz), Antonio Del Amo (bajo) y Alex García (secuencias). Cuatro años más tarde, jarra arriba o abajo, aparecen en escena Juancho Martínez en la percusión y Danilo Montoya con la flauta, ambos de Canteca de Macao. Será después cuando se apunten al sarao cuatro personajes más: Rodrigo Núñez(charango y percusión), Víctor Guadiana(guitarra eléctrica y violín), Luis Neyra(flauta) y Demetrio de Ces(secuencias). De esta manera se implantó con cierta madurez el tratamiento psicoacústico de relativa agresividad que se dio a conocer, bolo tras bolo, como El Sombrero del Abuelo. Con esta alineación inicial se llegó a la consolidación de su peculiar tecnocopla de imposibles mezclas.

Su primer disco ‘Sístole y Diástole’(2007), producido por Rodrigo Núñez y masterizado por Guillermo Quero, fue autoeditado y transpiraba intimismo y sonidos de ascendencia hippie pero bastante aflamencados con cierto buen rollo y mucha calma. Pero la clave de la esencia psicovírica y musical de El Sombrero del Abuelo, aparece para quedarse a partir del año 2009 en que ponen en práctica el concepto visual definitivo para su tipificación clínica en nuestro centro terapéutico. Las proyecciones en vivo a cargo de Leticia Pedrosa a.k.a. VJ asaltamentes. Esta idea se convertirá en fenómeno constante en todos los conciertos de la formación, y a día de hoy imprescindible para identificarlos. Además empiezan a trabajar con batería como instrumento con lugar propio en la banda, siendo “Kimi” el último en incorporarse a este manicomio ambulante de perenne kilometraje (hasta ese momento solo tocaban con cajón).

De esta manera se ponen a currar seriamente en su laboratorio de colorines sonoros hasta la consecución de su segundo disco ‘DANGEROUS : peligro de abducción‘ para lo que invierten más de dos años. Como anticipo de este nuevo prospecto farmacológico de rápida absorción, nos recetan antes un pildorazo en forma de EP con siete pastillitas para atenuar nuestra ansiedad, con creaciones antiguas de Raúl y desquicies de nuevo acuñamiento entre conciertos y carreteras de segunda. Más celebración compartida, más contundencia, batería con espacio y protagonismo además de mucha más droga electrónica que antes. Derroche callejero, ironía muy bien trabajada, acertada efectividad visual en todos sus conciertos.

En definitiva, Rock barriobajero para bailar, con poesías para fiestas rave.

El segundo largo contiene veinte temas de pura originalidad energética Rock, donde las excusas aflamencadas, las secuencias y bases electrónicas, las letras de perros rabiosos, la fiesta descrita desde el día a día de una inacabable gira, la carretera y manta,…, te acaban abduciendo. Cumbia camaleónica sobre los ramales del rock, quejío jondo de flamenco con letras proféticas de nuestro tiempo, free-jazz divirtiéndose con los recursos electrónicos, una esencia más cercana al Rock nacional combativo y agresivo con protagonismo imprevisible de saxos, bulerías y rumba n´bass de cantafolky. Patologías incurables cuyos episodios más severos aparecen en los directos. Para la elaboración de este disco contaron con la ayuda de Diego Álvarez(El Negro), Chiki Lora, la vuelta fugaz de Danilo Montoya de los Canteca y Fran Mangas de Candelaria. Además se habían preocupado de fichar en el mercado musicopático de invierno a Jesús Castillo(sonido y bases)y a Jorge Santana(batería); con lo cual quedaba el grupo formado por siete macarras de verbo peleón: ellos dos, junto a Raúl, Antonio, Rodrigo, Víctor y Leticia con las visuales. La guinda siempre se ha encargado de ponerla Luis Toledo “La Prisamata” con el diseño y las artes de los discos, recogiendo fielmente la simbiótica musicopatía de la familia de El Sombrero del Abuelo. Ya han girado por todo el país, además de por Francia y parte de Sudamérica, compartiendo tablao rockero y mestizo con una infinita lista de representantes bien equilibrados de la fusión y la fiesta.

El uso del Charango boliviano(derivado de la Mandolina y la Vihuela)siempre caracteriza su sonido de suburbio clandestino. También creemos reconocer en su locura ideológica, la integración del concepto sesentero del Krautrock, donde la influencia básica procede de la experimentación electrónica (aunque lo suyo más que experimentación es pura diversión) y donde la pincelada típica es el ritmo Motorik o Apache Beat(puesto en valor por Klaus Dinger, batería de Neu!). Nos acordamos por ejemplo de las apuestas más disparatadas  y vanguardistas de los Beatles o las locuras y excéntricos experimentos electrónicos de Silver Apples.

El Sombrero del Abuelo es por supuesto un proyecto inclasificable de sarcasmo actualizado y de Rock and chundacopla. Pero sobre todo una gran familia que no cejarán en su sueño macarrilla y gitanero de abducirnos con sus sonidos a todos. Tiempo al tiempo.

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Author: Dr. J. Lobos

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