Tabletom y Tony Moreno: un proyecto de futuro – Crónica

· El Musiquiátrico, presente en el debut de Tony Moreno como cantante de Tabletom

Tony Moreno y Rockberto de TabletomNo sin ansia, El Musiquiátrico estuvo analizando en primera persona en el estreno de Tony Moreno, de Eskorzo, al frente de Tabletom. Todo un papelón, como él mismó dejó claro desde el arranque, del que salió airoso y gustando, volviendo a sobrealimentar su ya avanzada musicopatía. Quizá, sobre todo, porque es consciente de que alguien como Rockberto, por lo que fue, hizo y representaba, es insustituible y a la vez estará siempre presente. Lo mismo que los musicópatas adictos a la banda malagueña, a los que sin duda se les hizo extraña la aparición de los Tabletom. Primero, por la consabida ausencia de Rockberto (nunca alguien tan pequeño ha llenado tanto un escenario), y segundo por la ausencia de humos propia del Teatro Cervantes. Algo que Tony se encargó de recordarnos de cuando en cuando y que consideraremos uno de los atrasos propios de esta modernidad mal llevada que nos ha tocado vivir.

Tabletom con Tony Moreno de Eskorzo

Sea como sea, la diagnosis y la observación merecieron la pena. La sesión musiquiátrica comenzó con El Sueño (De una cabra de Álora) y fue entrando en materia con El Escalón, Paco, La Radio, Salvador o El Tigre, adaptación de un poema de Rubén Darío. Tras La KGB, llegarían dos de los temas más señeros de la noche: Alemanita y Guadalmedina. La primera, con el siempre sugerente diálogo entre la flauta de Pepillo (griposo, o engrifao, decían sobre las tablas) y la guitarra de Perico y la segunda, toda una joya para momentos especiales cantada por el propio Pepillo y por Tony en la que, esta vez, se unían Málaga y Granada.

Terminada ésta, aparecieron Zenet y el trompetista Jaime García para interpretar dos coplas del poeta malagueño Juan Miguel González, Blues Ozono junto a Tony y Algo así como un tango con los hermanos Ramírez, canción esta última que a algunos nos hizo pensar que hay cosas que es mejor no tocarlas o no tocarlas demasiado. Para terminar, en el último arreón, con un Tony que parecía llevar años con los Tabletom, fueron cayendo los clásicos más epidémicos de la banda: Me estoy quitando, El Vampiro, Reggae las macetas, 7.000 kilos, La parte chunga, No tengo ná, Pescaíto Frito y, como siempre para rematar, Málaga, si bien el nuevo cantante deberá aprenderse la letra como Dios manda.

Así, parece ser que lo de Tabletom y el vocalista de Eskorzo va para largo. Además de hacer participar a un público en un claro estado de embriaguez musicotrópica, que le brindó su respaldo no sólo con aplausos y dejó caer alguna lagrimilla (algo que los doctores del Musiquiátrico recomendamos vivamente en tanto que aumenta nuestra capacidad pulmonar), Tony aporta dinamismo e inteligibilidad en cuanto a las letras, por lo general auténticas obras de arte. A la vez, parece ir cogiendo las maneras de Rockberto, como ocurrió cuando entró tarde (aunque pocos se dieron cuenta) en No tengo ná. Veremos qué les depara el futuro y si, además del rescate de otras placas clásicas del recetario de Tabletom, se deciden a grabar nuevos temas.

 

Author: Dr. Skariano Avieso

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