Terapia para el estrés: Escapada en Julio al 'Resurrection Fest de Viveiro 2011' | Meshuggah, Bring Me The Horizon, Strife y 40 grupos más

El actual ritmo de vida al que hemos acostumbrado a nuestro cuerpo nos produce una acumulación de estrés que puede suponer un peligro para la salud mental y física de las personas.

Para evitar el colapso mental, les aconsejamos a los musicópatas un relajante fin de semana en las Rias Altas, y volver a la vida en el epidémico Resurrection Fest de Viveiro 2011 en la pacífica provincia de Lugo.

Como se ha demostrado con antelación en el Musiquiátrico, no hay nada más relajante en este mundo que desencajar de un salto las vértebras del cuello, al mismo tiempo que otras 40.000 personas más o menos, mientras te mantienes en pie sólo por que es imposible tocar el suelo entre tanta embestida.

Si eres de esos que sin pensarlo cambiaría un Spa por “tres días sin ducha”, éste es tu plan para estas vacaciones:

Cartel Resurrection Fest 2011

Este festival es apto sólo para los musicópatas más enfermos, ya que una sobredosis de lo más bruto de Suiza, Meshuggah, mezclado con el Deathcore de los británicos Bring Me The Horizon, y con el Hardcore Punk americano de Strife, puede provocar en los ‘no iniciados’ un desplazamiento vertebral de gravedad, con las consiguientes lesiones medulares, así como multitud de hematomas en las extremidades superiores e inferiores. No obstante, estos son sólo tres breves ejemplos del recetario hardcore que tendrá lugar en Viveiro, donde podremos disfrutar de 43 grupos de lo mejorcito de la escena nacional e internacional.

Todo esto por el módico precio de 40 € las tres noches de tratamiento o 25 € el tratamiento expréss de una sola jornada, teniendo en cuenta el detalle de la acampada gratuita para los musicópatas que se acerquen al festival, además de ser una gran opción para ese fin de semana, es una opción rentable.

Contraindicaciones:

–  No recomendado el uso de gafas de pasta durante el festival.

Author: Dr. Evo Fdez.

Musicópata de nacimiento, sus padres notaron algo raro en él cuando de pequeño lloraba afinado, por eso lo mandaron internado al Musiquiátrico aún siendo un niño. Hoy, muchos años después, se ha reconvertido en un monstruo musicopático, ávido de devorar todos los injertos musicales que se pongan a su alcance.

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