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COG ingresa en El Musiquiátrico: Hipervitaminosis Sonora Made in Australia
Procedentes de Bondi, Sidney, Australia, este trío de musicópatas ha establecido la nueva normalidad del rock progresivo australiano. Caracterizados por su independencia creativa, Flynn Gower (voz y guitarra), Lucius Borich (batería) y Luke Gower (bajo) han alcanzado reconocimiento en los análisis musiquiátricos por su constancia y autosuficiencia, ya que vienen gestando su actividad sonostática desde la escuela secundaria en la década de los ’80.
En 1998, después de dos años trabajando en la distancia, la vida de ambos da un giro inesperado. En un principio, Flynn, iba a mudarse a EE.UU., para estar más cerca de Lucius. Incluso, llegó a empeñar su equipo con el objetivo de conseguir dinero, lo más rápido posible, para el pasaje de avión y el visado. A pocos días de partir, Flynn recibió la visita de Lucius. Las cosas no le iban bien y había decidido volver a Australia. Con el material grabado y acumulado durante ese periodo, sólo era cuestión de tiempo que, toda aquella amalgama sonora, germinara cual neurosis mental. La aceptación de sus limitaciones les llevó un largo tiempo, durante el cual, la búsqueda de musicópatas vocales y bajistas fue interminable. Después de varios intentos y pruebas, Flynn decidió ocupar la voz. Y su hermano, Luke, que venía haciendo de bajista y había superado con creces las expectativas de Lucius, se consolidó como la opción definitiva. De esta manera, en el año 2002, tras haber firmado un año antes con el sello independiente Little Samurai Records, publican su primer álbum, un doble CD, ‘Just Visiting Part One’ y ‘Just Visiting Part Two’. En él, ponen de manifiesto las intenciones musiquiatricas que irán desarrollando en el futuro. La influencia de Tool, Isis, Nina Simone o Bob Marley, entre otros, son patentes a lo largo de todos su brotes sonoros. Los riffs melódicos, las percusiones geométricas y los acordes profundos y a contratiempo del bajo hacen de su música pura adrenalina. Las críticas, los méritos y los reconocimientos no tardaron en llegar, siendo considerados por muchos musiquiatras como los musicópatas más prometedores de las antípodas, dentro de la escena del rock-metal-progresivo.
Tres años más tarde, en 2008, COG publicó su último álbum hasta la fecha. Con el nombre de ‘Sharing Space’ y, nuevamente, bajo la producción de Massy, estos musicópatas alcanzaron la madurez psicoactiva de sus redes multicapa. En esta ocasión, la propuesta lírica ha evolucionado junto con su sonido. Las atmósferas pesadas, se mezclan con armonías en varias capas y tapices de instrumentación. Las progresiones fuertes y el virtuosismo de los tambores se desarrolla a través de un desfile de líneas de sintetizadores, guitarras y bajos. En definitiva, un álbum sorprendente que revela varias de las incógnitas de los últimos tiempos y propone respuestas a preguntas de dudoso logro. Sin duda, utilizar la música como herramienta de expresión y reflexión de la realidad es un arte que requiere de la adversidad y de los peores sufrimientos. COG se ha convertido en la referencia para muchos de los musicópatas de hoy. Su originalidad, influencia y destreza ha caracterizado su estilo, situado al margen de todo convencionalismo. Ahora, tras dejar Aloha sus proyectos parecen más enfocados a la actividad personal que a la profesional. No obstante, las dosis de adrenalina que aportan estos musicópatas a la mente humana pueden ocasionar hipervitaminosis sonora compleja por su alto contenido simbólico, su verosimilitud y sus respuestas musicales incondicionadas. Por ello, desde El Musiquiátrico recomendamos altas dosis de COG como inhibidor frente a la lobotomía institucionalizada sufrida a diario. La escucha reiterada puede producir subversión y liberar la mente. En caso de duda o reacción adversa, consulte a su Musiquiatra de confianza.
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