Festival Castillo del Cante de Ojén – Crónica (Parte I)

Impresiones de los doctores del Musiquiátrico sobre esta singular cita con el cante

Ni para ver a Camarón de la Isla se formaron en Ojén las colas que, el pasado sábado 4, animaban los alrededores del C. P. Los Llanos para acceder a la 38ª edición del Festival Castillo del Cante del municipio malagueño. Es innegable el tirón de Miguel Poveda, principal protagonista de la velada junto a Arcángel y La Lupi, lo mismo que la tradición y el encanto de la cita, cuestión que tampoco debemos obviar.

Así, alrededor de un millar de musicópatas adictos al cante jondo aguardaban con expectación el cambio de formato del festival, que por otra parte aprobó con nota, aunque está claro que nunca llueve a gusto de todos y hay quien hubiera preferido algo más de tradición a la hora de elegir a los tres artistas que, frente a los cinco o seis de antaño, acudieron a Ojén.

De cualquier manera, en lo que coincidió la mayoría del respetable, cosa nunca vista en un festival flamenco por el que prescribe, fue en ponerse en pie y prorrumpir en un sonoro abucheo cuando el inefable Salvador de la Peña iba a pronunciar los nombres del alcalde y los consejeros de la Junta que en teoría nos honraban con su presencia. Posteriormente, el equipo médico enviado por El Musiquiátrico tendría ocasión de recordarles cuán tristes son con la complicidad de las viejas del pueblo, eterna fuente de sabiduría y exponentes del hartazgo general en que vivimos.

La noche arrancó del mismo modo que terminó. Miguel Poveda y Arcángel salieron juntos a interpretar un martinete marcadamente morentiano, dejando constancia de que la influencia del maestro y su legado no sólo permanecen sino que van en aumento. Con una base hecha con programaciones, algo que pudo extrañar a más de uno, los dos rompieron el hielo y dejaron entrever los derroteros por los que transcurriría la cita.

El primero en salir fue Arcángel, escoltado por las guitarras de Miguel Ángel Cortés y Dani de Morón, la percusión de Agustín Diassera y los coros y palmas de Los Mellis. Como siempre, demostró maestría en los distintos estilos de fandangos, a los que parecen adaptarse mejor los juegos vocales y coros que el onubense emplea en su propuesta musicopática con la colaboración de los hermanos Antonio Lucas y Manuel Jesús Saavedra.

Entre otros cantes, Arcángel se empleó a fondo con serrana, tangos y bulerías, destacando especialmente la seguiriya y cabal que bordó al quedarse sólo sobre las tablas junto a Dani de Morón. Tras un descanso propicio para un duelo de guitarras entre sus dos acompañantes, Arcángel volvería al ataque cantando por bulerías al golpe, unas alegrías con un arranque cuasi étnico y pelín desconcertante y unos fandangos que aparecen en su nuevo disco, “Quijote de los sueños”, rematados por Alosno de manera excelsa.

Ir a la 2ª Parte: “Crónica del Festival Castillo del Cante de Ojén”

Fotografía: José Prieto

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Author: diegosanchez

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